Hubo un tiempo en el que las máscaras no estaban allí por culpa del coronavirus, sino para igualar a las clases sociales en un ambiente de fiesta y disfrute. La exhuberancia de su ornamento no oculta, sino que potencia la mirada. El mundo se rinde a la fiesta y su ritual, mientras los venecianos disfrutan de su tradición. Entretanto, los fotógrafos captamos la belleza de la ciudad y su vestimenta.

Estuve en Venecia durante el carnaval de 2018. Al terminar el viaje pensé:

     «Yo volveré al carnaval de Venecia».

¿ Alguien quiere venir ?