Según la mitología griega, Teseo, victorioso en su batalla contra el Minotauro, se había olvidado de colocar las velas blancas como señal de la victoria. Su padre el rey Egeo, confundido por el error de su hijo, creyó que éste había muerto, por lo que en este lugar, se lanzó por el precipicio al mar, dando nombre así al actual Mar Egeo.

Hay que pensar que aquí, en el límite sureste de la península Ática, era desde donde en la antigua Grecia, partían las expediciones marinas. Por eso se construyó este templo al dios de mar, Poseidón, en el siglo V a.C., sobre las ruinas del antiguo templo destruido por los persas.

Actualmente, la excursión a este lugar, es una de las más recomendables para realizar desde Atenas, y poder así contemplar el mejor atardecer del Egeo.